Si bien las cataratas constituyen en sí mismas un espectáculo imperdible, toda la región de Niágara ofrece una dinámica experiencia durante las cuatro estaciones. Ubicadas a solo 90 minutos de Toronto, las mejores vistas de las cataratas se encuentran en la base, con el crucero de Hornblower denominado literalmente “Viaje por las Cataratas”, una de los atracciones más famosas del lugar. Los museos, como el de Ripley y Louis Tussaud son un gran éxito entre los niños. ¿Lo imperdible? Una excursión por las bodegas galardonadas, muchas de las cuales ofrecen degustaciones gratuitas y restaurantes in situ dedicados exclusivamente a crear platos que realzan los mejores sabores del vino.